Presentación

La inspiración y la palabra

Porque alguien tenía que apostar en serio por la poesía, Escuela de Escritores ha creado el Máster de Poesía La inspiración y la palabra, el primer programa de estudios diseñado para entender y desarrollar la poesía y la escritura poética en español. Un curso para los que entendemos que la poesía es el delicado rastro que deja la verdad en nuestras vidas y que merece la pena aprender a encontrarla. Un empeño inútil —o eso dicen—, que da a nuestras vidas un sentido, una dirección contraria a la de tantos otros, pero que reconocemos como la única senda que queremos recorrer.

Se trata de un máster semipresencial que tiene una duración de un año y que provee una titulación no oficial, pero respaldada por la experiencia y el prestigio de Escuela de Escritores. El Plan de Estudios está articulado en asignaturas teóricas, asignaturas prácticas y aulas creativas, en las que tienen cabida todas las sensibilidades y todas las formas de entender el hecho poético. Con el manejo profundo del lenguaje y la afinación de la sensibilidad y el talento individuales siempre presentes como objetivos, el Máster de Poesía abordará desde el estudio de la poesía contemporánea española, latinoamericana y mundial, a la poesía visual y performativa, pasando por las corrientes que trabajan con la identidad y el género, la poesía en redes sociales, las poéticas de la intimidad, la prosa poética y el experimentalismo de la poesía acústica.

La inspiración y la palabra, la técnica y la sensibilidad. En respuesta al debate, ya obsoleto, a propósito de si el poeta nace o se hace, nuestro programa armoniza ambas nociones en una única vía integradora basada en la orientación del talento innato mediante el análisis teórico y la práctica de la escritura. Y todo ello tanto a la luz de la tradición precedente como de las propuestas más actuales, conformando así un todo indivisible: el del vivo espectro poético de nuestra lengua. Ya la misma etimología de la palabra poeta deja pocas dudas al respecto: del griego ποιητής, poietés, poeta es el hacedor, el creador de versos, el que sabe la ciencia para materializar la inspiración —o sea, la imaginación, la sensibilidad— en un acto lingüístico y, por tanto, significativo; configurando, en suma, una expresión creativa única e intransferible como el poema, independientemente de la naturaleza estilística o el soporte idiomático del mismo. En este sentido, seguimos a Octavio Paz cuando afirmaba que las redes de pescar palabras están hechas de palabras: el resto forma parte de las especulaciones insustanciales propias de lo supersticioso, lo trivial, lo pueril o lo esotérico.

Cada poeta tiene su mundo en el mundo, una mirada diferente, un habla personal. Afinar la sensibilidad de nuestros alumnos, ayudarles a encontrar una mirada propia y dotarles de los recursos técnicos y estilísticos para desarrollarla es, por tanto, el principal objetivo del Máster de Poesía. Y por ello el claustro de profesores reúne poetas de todas las estéticas y corrientes, académicos, cineastas, músicos, dramaturgos o expertos en puesta en escena, seleccionados para ser los guías de este proyecto luminoso que busca enseñar la poesía que uno debe escribir, la que le toca escribir y sólo es suya, pero también la que uno debe cantar, filmar o representar, porque si la dejamos pasar nadie lo hará por nosotros.

La experiencia de Escuela de Escritores, combinada con los enfoques artísticos y pedagógicos de las escuelas y universidades europeas vinculadas a través de la Asociación Europea de Programas de Escritura Creativa (EACWP), así como las instituciones latinoamericanas que forman parte del Programa de Escritura de las Américas (RED), nos han permitido construir este programa único e innovador que tiene la ambición de contener, por primera vez, todos los mundos que construyen el gran mundo de la poesía, todos sus cielos, todos sus infiernos, todas esas tierras umbrías que habitan los poetas y a las que, tal vez, tras la experiencia del máster tu senda acabe por llevarte.

En poesía todo es posible

Un poema entablilla el mundo que a la vez rompe

En poesía todo es posible, pero el territorio real donde se expresa es el de lo imposible. Un poema entablilla el mundo que a la vez rompe. En ella, en la poesía, cabe a la vez una fe cuasi religiosa en el lenguaje, y el lenguaje es el ser, y el ser se establece entre silencio. ¿Cómo enseñar esto? Aún en la oscuridad se proyecta una ligera sombra, siempre queda un poco de luz. Deberíamos en algunos momentos escribir en una habitación oscura y con la mano atada, o en una cámara de silencio en la que solo se oye caer la gota de la existencia. Esta es la dificultad de la escritura poética, y esta se aprende desaprendiendo casi todo hacia una sabiduría de la escritura.

Escribir poesía es romper poemas y desalojar el yo. Más que profesores somos guías, pero el guía está perdido, ha escrito muchos poemas hasta el momento y las propias dudas sobre su trabajo son una de las herramientas fundamentales. Esta autoexigencia o la capacidad para inculcar en los alumnos una exigencia crítica y cómo conducirse con rigor sobre los propios textos es fundamental. Cada uno tiene su mundo en el mundo, una mirada diferente, un habla diferente. Tu poema sobre la lluvia dirá sequía, el suyo dirá charco, el de ella canal de sueños, el de él una piragua bocabajo.

En todos esos poemas debería haber un desentrañamiento del mundo, un resumen del mundo en no más de treinta palabras. El silencio se concentra en ese poema hasta que estalla el yo en ello. Somos guías de este proyecto luminoso de enseñar a escribir la poesía que uno debe escribir, la que le toca escribir y sólo es suya. Me asombra este trabajo en el que se nos permite enseñar a mostrar de alguna forma un acercamiento a la sabiduría poética, y las técnicas arcaicas de la ensoñación. La poesía es útil, y aún este mundo no podría ser entendido sin la poesía, sin los poetas. El cielo está en las palabras, pero también en su propio silencio.

Aprender a escribir un poema es aprender a vivirlos de nuevo.

Miguel Ángel Curiel

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Miguel Ángel Curiel

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