Un buen poema es dos. Un autorretrato y un espejo

Profesor: Benjamín Prado
Modalidad: Práctica presencial

En la biblioteca de mi casa tengo un lema hecho con letras adhesivas: «Un poema que escuche a quien lo lee». Es mi norma número uno para escribir. ¿Cómo lograrlo, cómo hacer que un poema oiga a sus lectores y les cuente su historia? ¿Cómo hacer que tu nombre pase de estar en la portada de tus obras a estar en sus libros de familia? El gran poema no cuenta, inventa; no describe, altera nuestra idea de aquello que nombra, convierte lo que tenemos ante nuestros ojos en lo nunca visto y lleva el lenguaje hasta donde nunca había estado. Ese es el camino y de eso, entre otras cosas, hablaremos en esta asignatura.

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